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Esposa sumisa (Parte II): El médico maduro me lleva a casa


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Resulta que después de casi un mes de nuestro primer encuentro en la sala de pediatría, ya no había vuelto a verlo hasta esa noche que me comentaron que el fin de semana le harían una cena de despedida ya que se retiraba después de 20 años de servicio.

Yo estaba como siempre en mi puesto de Pediatría atendiendo un bebe recién nacido, el cual tenía complicaciones, por lo que mande llamar al médico de guardia; pues para mi desgracia voy viendo que mandaron al Doctor Guardiola, yo solo me quede estática y toda temerosa cuando lo vi entrar. Qué bueno que solo se dirigió directamente a atender al bebe, yo lo estuve apoyando en lo que me pidiera, estuvimos como cerca de 1 hora haciendo nuestro trabajo en forma callada, eran ya casi las 3:00 a.m. y a mí me estaba una pesadez y tenía ganas de sentarme un rato y descansar. Como que el doctor lo noto, porque nomas terminamos y fue y me trajo una taza de café y me invito a la cafetería, yo accedí ya que se había portado muy caballeroso en todo momento. Cuando íbamos hacia la cafetería note que estaba todo muy solo y sentí escalofríos de pensar que estaría a solas con él, pero pensé que si seguía portándose igual de caballeroso no habría nada que temer.

Nos sentamos y él se sentó muy cerca de mí, recuerdo muy bien la plática que tuvimos:

—Amy te portaste muy bien en el trabajo y me gusto tu manera de hacer las cosas.

—Gracias Doctor es usted muy amable.

—Sabes que tienes unas manos muy suaves, te las toque varias veces y me gusto sentirlas tan ricas —Y me tomo las dos manos entre las suyas, las sentí enormes que hasta me estremecí— Que te pasa Amy? Por qué te pones nerviosa?

—No estoy nerviosa lo que pasa es que estoy un poco adolorida del trabajo. —No debí haber dicho esto, ya que de inmediato se paró detrás de mi silla.

—Te daré un poco de masaje en los hombros veras que soy bueno para esto y te sentirás un poco mejor. —Y de repente ya tenía sus manotas en mis hombros.

—Doctor que hace? por favor quíteme sus manos de encima, puede entrar alguien y la gente es muy mal pensada.

—No te apures chiquita, a estas horas no hay nadie seguramente estaremos solitos un buen rato, así que relájate y deja que te haga este favorcito. —Y siguió sobándome mis hombros y brazos. La verdad yo sentía mucho alivio y cerré los ojos y me deje llevar. Cuando de repente ya sus manos estaban en mi cuello y su boca muy cerca de mi oído izquierdo.

—Doctor por favor, déjeme no se propase, usted bien sabe que soy una mujer respetuosa así que deténgase por favor.

—Amy déjate llevar mamita, estoy seguro que te está gustando ya que siento que te estremeces y hasta escalofríos te da —de repente se me acerca mucho más y me dice al oído "mmm que rico hueles chiquita, me encanta ese perfume que traes y me da un beso en el cuello".

—Aaahhh Doctor —se me salió un suspiro— ya aléjese de mí no me haga eso por lo que más quiera ya suélteme —yo me sentía tan extraña pero a la vez sentía cosquillas en el estómago, me sentía rara ya que nunca había experimentado esto. El al notar mi suspiro pensó que ya me estaba gustándolas caricias que ya me estaba haciendo.

—Ves mamacita... tu relájate... y me empezó a besar más el cuello, en el oído —ese y mis pezones siempre han sido mi punto débil— mmmmm me encanta que te estremezcas mamita... —yo solamente ya me quedaba quieta ya que me sentía muy extraña pero a la vez me estaba excitando.

—Mmmm Doctor no sea malito ya déjeme por favor, me está haciendo muchas cosquillitas y eso no me gusta.

-Cállate cabroncita... Te vas a quedar quietecita... ya siento que tus pezones se te levantaron, ya te estas poniendo caliente, me vas a obedecer y te quedaras calladita, me oíste?? —Y sentí que me apretó uno de mis pezones. Creo que ahí fue donde me di cuenta que me gustaba que me dijera esas cosas que jamás me habían dicho y aparte me excito que me ordenara de esa manera que le obedeciera— Así me gusta que seas obediente Amy, se sienten bien paraditos tus pezones, desabotónate la blusa quiero verlos... —me quede quieta y toda roja de la pena, pero solo unos segundos ya que me empecé a desabotonar los dos primeros botones, me encantaba como me ordenaba.

—Doctor por favor ya tenemos que salir de aquí puede entrar alguien en cualquier momento.

—Espera putita... te voy a saborear un momento tus tetas —eso que me decía me enardecía mas y yo sentía que me estaba humedeciendo, nunca en mi vida me había sucedido eso.

—Doctor no me diga así, yo no soy eso, soy una mujer casada y fiel. Y aparte se llaman pechos así que no les diga así.

—Para mí son tetas y tu serás mi putita Amy, —y de repente me saca uno de mis pechos y el al verlo se puso como loco— Guauuu que lindo pezón cabroncita, mira nomas es de color rosita y tu aureola grande, mmmm —y me empezó a pasar su lengua por el pezón.

—Ohhh Doctor por favor ya déjeme... ahhh Doctor por favor pare nos van a ver, mmmm por lo que más quiera ya deténgase.

—Se ve que te encanta que te bese las tetas putita, estoy seguro que ya haz de estar mojadita de tu panochita... A ver párate cabroncita quiero tocarte. —Yo ahí mismo pude haberme parado y salir de la cafetería para terminar con esto, pero solo atine a pararme de la silla y quédame quieta.

—Doctor suélteme por favor, ya me voy a mi rutina... —de repente sentí que me saco mi otro pecho y me dio un mordisco un poco fuerte, ahí seguramente el noto que ya me tenía en sus manos, ya que solo pude arquearme un poco hacia atrás por el dolorcillo y más que nada por el estremecimiento que sentí. Eso lo noto él ya que de inmediato me abrazo y me empezó a besar en las mejillas y en los pechos.

—Así me gustas putita que seas obediente, mmmm me encantas Amy que ricas tetas tienes —y no dejaba de estrujármelas y de besarme.

—Ahhhh Estese quieto ya por favor... mmmm déjeme... ohhh por lo que más quiera ya déjeme ir... —Y de repente empezó a bajar su mano a mi entrepierna.

—Mmmm abre las piernas putita que te voy a tocar tu panocha, estoy seguro que ya estas más que mojadita verdad putita?? —y yo calladita solamente atine a abrir un poco las piernas.— Ábrelas más cabrona que te voy a tocar esa panochita que esta sedienta de verga seguramente.

—Doctor por favor no sea grosero, ni me esté insultando ni diciendo esas cosas... —yo me hice la enojada más sin embargo me quede con las piernas un poco más abiertas.

—Ohhh que bien Amy así me gustas que seas obediente... Guauuu pero si estas depiladita verdad putita? —Él lo noto al meter un poco sus dedos por entre mi pantalón y mi tanga.— Como que sabias que alguien te iba a cachondear verdad cabrona puta?

—No me diga esas cosas por favor, yo soy una mujer decente... —Aunque por dentro me excitaba que me dijera esas cosas, algo que jamás lo pensé. De repente sentí ya sus dos dedos tocándome mi cosita.

—Ves putita, que si estas toda empapada, yo sabía que tras esa carita de ángel y de señora seria, se esconde una puta reprimida... —Y me empezó a acariciar tan rico que yo solo ya me quedaba quieta y callada, el solo oía de mi unos suspiros y jadeos.

—Ohhhh ahhhh mmmm Doctor que me hace? Déjeme por favor... ahhhh ya déjeme ya déjeme... puede entrar alguien y vernos... mmmm ya quite su mano de ahí...Ya Doctor que me siento tan rara haciendo esto.

—Mira Amy como me tienes... —y hace que baje la vista, la verdad no sé en qué momento se había sacado su pene, pero era un pene súper enorme, grueso, con venas, jamás había visto otro pene más que el de mi maridito, pero la verdad nada que ver, era casi el doble de grande, mucho más grueso, yo me quede como hipnotizada viéndolo, el solo sonrió y dijo:

—Te gusta verdad putita? Te aseguro que tu esposo no tiene nada parecido a esto verdad, agarrálo putita, sé que estas deseosa de tocarlo.

Yo como autómata solo atine a poner mi mano en ese enorme pedazo de carne, lo sentí duro pero a la vez suave, ya hasta estaba como con baba ya que estaba el también súper excitado y con ese enorme pene bien levantado.

—Ohhh doctor por favor ya déjeme ir... no quiero tocarlo... por favor...

De repente oímos pasos y ruidos como que alguien venía a la cafetería.

El solo alcanzo a decirme:

—en la mañana que salgamos a las 8:00 am te esperare en el estacionamiento para llevarte a tu casa putita, nos vemos.

Continuará

(9,17)

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