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Angie (8): Angustia y arrepentimiento


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Devuelta en casa, de noche en mi pieza pensando en lo sucedido con el profe Rolando, me di cuenta que había cruzado una peligrosa línea, si bien mis encuentros, tanto Don Emilio como Don Pedro no eran el mejor ejemplo, me había expuesto demasiado en un lugar donde durante toda mi estancia había sido una chica intachable, muy señorita, había echado a la basura de un momento a otro esa imagen, aquello me angustió.

No podía entender como de un momento a otro me había vuelto otra chica, mucho más provocativa, coqueta, hasta el punto de subirme conscientemente las calzas para que ajustaran mis prominentes nalgas y se me notase la concha, haciendo ver mi trasero enorme, quería provocar, sentirme deseada, ese día no daba más por lo ansiosa que estaba por el encuentro con Don Facundo.

Me había comportado muy provocadora en el colegio, disfrutándolo, eso me inquieto pensando en los comentarios que podrían hacerse de mí, de cierta forma mi racionalidad ahora cuestionaba mis deseos e impulsos de haberme dejado llevar en ese lugar.

Me culpaba por lo fácil que fui al aceptar la indecente petición del Profe Rolando para subirme la nota, como también así todas las cosas que reconocí, le había confesado como disfrutaba de sentirme admirada, gozando de estremecer y alborotar los deseos masculinos, la herencia familiar que decía mi cuñado Marcos.

Mi corazón se agitaba al recordar que le confesé que me encanto como me miro la concha, o que me calenté imaginando sus caras viendo mi culo con la calza toda enterrada en la prueba de sentadillas.

No podía ser, fuiste muy puta me decía mi consciencia, se lo había reconocido para calentarlo y aumentar más el morbo de aquella situación.

“Me fascina provocar con mi enorme culo, con estas ajustadas calzas que me marcan y se meten mucho entre las pompis, para provocar, ese día del examen vi su bulto, se veía un gran bulto mejor dicho, y no sé porque sentí satisfacción, era el primer pene que paraba consciente.”

Cada vez me angustiaba más, sin embargo no podía evitar sentir escalofríos al recordar cuando me iba hacer venir castigando mis amplios glúteos a nalgadas, sintiendo un enorme y desconocido placer que se ha ido incrementando en cada encuentro desde que mi papi me las golpeo.

“Uhmmm si papi Rolando!! Así que rico, péguenme, hágame venir con sus nalgadas, llene mi enorme culo de su leche caliente. “.

“Uhmmm quiero su leche papi Rolando, deme leche, déjame las pompis llenas de su espesa leche.”

Me puse a llorar, colapse, no podía más de la angustia y la vergüenza de reconocer lo puta que había sido con el Profe Rolando, le había dicho papi en mi locura, sabía por comentarios de mis amigas y mi hermana Lucía que a los hombres les volvía loco, que los llamaran así cuando la mujer se entrega, lo cual quedó claro cuando me dijo

“Puta de mierda, así te quería tener, moviendo las nalgas y pidiendo leche, ya viene tu leche, menea los cachetes pendeja puta! “

Así recibía sus nalgadas rendida al placer cuando siento un fuerte y caliente golpe en la vagina, el Profe Rolando se vino disparando el resto de su semen sobre mis gordos glúteos, dios mío, podría eso ponerme en algún riesgo de quedar embarazada, que arrepentida estaba, había sentido como todo el semen del Profe Rolando se deslizaba por mis intimidades mientras me hacía arrodillarme para que le chupara su pene. Eso no era parte del trato, dios mío, no dije nada, solo lo mire a los ojos de manera sumisa, me acerque a su pene y me la metí en la boca sin dejar de mirarlo.

Desconsolada seguía llorando bajito para que no me escucharán en casa, pensando en las consecuencias, por actuar sin pensar, asimilando las palabras del Profe Rolando reconocí que tenía la razón muy afectada por la verdad de sus palabras.

“Eres una pendeja que le encanta mostrar culona provocadora usando estas calzas de puta”

Lo que más me afectaba, fue haber sido tan puta con él, me hacía sentir sucia, expuesta y vulnerable al ser consciente que había roto una imagen que había tomado años en construirse. Segundo que se comportó muy parecido a Don Emilio, esa actitud dominante y lujuriosa que me hizo perder la razón, con un deseo enfermizo exento de amor y cariño, ahora mi mente me mostraba que no fui más que una chica fácil, por eso ellos me había tratado así, como algo que se usa y se desecha.

Así acumulaba aquella sensación, Don Emilio en ningún momento me beso, ni siquiera cuando me saludo, eso confirmaba que había sido solo una chica con lindo cuerpo que podía aprovecharse para obtener una mamada al verme tan coqueta.

Las expresiones que tanto me habían calentado con Don Emilio, ahora las veía de otra manera, como si me hubiesen usado como un vulgar objeto.

“uhmm te gusta que te manosean el manso culo que te gastas bebe, te calienta tener el culo grande y que lo deseen putita.”

“Me vas a sacar toda la leche putita, mientras te azoto el culo escuchaste!?”

Uhmmm como te fascina el pico Angie, lo chupas como puta, se nota que has mamado mucho pene

Don Emilio quién recién conociéndome me había tratado como si fuese una puta obligándome a chuparle el pene, haciéndole creer tenía mucha experiencia mamando la verga, acaso mi despertar estaba proyectando aquello en los hombres? o la herencia? Lo pensaba ya que primero había sentido que mi Papi se había dado cuenta de mis cambios, luego con Don Emilio y ahora el Profe Rolando.

Me estremecí al recordar lo sucedido con Don Pedro, cuando le iba a chupar su dedo mientras me tenía pegada a la pared apoyando su enorme vergota sobre mis desnudas pompis, ya que mi colales... había perdido el control siendo masajeada por ese viejo, como también las fuerzas para evitar que ese viejo me hiciese suya, si no hubiese sido por los vecinos que llegaron, a pesar de mi creciente angustia no pude evitar estremecerme de imaginar qué hubiese pasado.

Si bien yo había provocado e incitado lo ocurrido con Don Pedro, siendo este muy respetuoso por ser conserje de nuestra comunidad, de igual forma me llamó puta cuando le devoraba su enorme verga con más ganas que a Don Emilio, ya que su pene era mucho más grande y la situación más morbosa y prohibida.

“Uhmmm puta, quieres la leche de papi?”

“Ya puta, abre bien la boca que viene tu leche caliente”

“Esto querías? toma leche culona caliente pico, aquí tienes leche de papi, cómetela toda”

Me hundí en aquel profundo pensamiento que confirmaba que no había sido más que una puta para todos mis amantes, sin ningún cariño habían disfrutado de mi solo por mis voluptuosas formas sumado a mi provocativa y coqueta actitud, una puta me decía, una chica vulgar que nadie respeta, por eso tratan de esa manera, no sabía qué hacer y estaba al borde de una crisis cuando siento la manilla de mi puerta abrirse, como pude limpie mi cara y mi nariz y vi a mi hermana Lucía asomarse para preguntar:

Lucía: Hermana, que sucede, porque lloras? -me pregunto con preocupación mientras se acercaba hacia la cama sentándose a mi lado.

Angie: Lu… cíaaa yo… noo se, como... -No pude decir nada más, sentir el calor de su apoyo me hizo abrazarla y liberar toda esa angustia que sentía llorando desconsolada.

Lucía: Angie, me estás asustando, qué pasa hermanita, sabes que puedes confiar en mí, yo te apoyaré en todo, somos familia, déjame ayudarte. - Mientras sentía como sus palabras lograban calmar esa fuerte angustia que sentía, su amor me reconfortaba cuando no sabía qué hacer.

Angie: Lucía, ay no sé cómo, explicártelo, es tan feo, algo incorrecto, que no sé cómo, me siento pésimo por lo que hice!!

Lucía: Ay hermanita, mírame, te prometo que sea lo que sea, no te juzgaré, nunca, entiendes? -Mientras tomaba con delicadeza mi cara entre sus manos.

Angie: Graacias Lucía… ehmm uff… haber, como decirlo, bueno, siento que… para los hombres… no soy más que un objeto, una puta, con justa razón porque hice algo de lo que me arrepiento.

Lucía: Eso ya lo sabía, jajaja... perdón hermana, era una broma para que te relajes… ya y? cuál es el problema con eso ? porque te arrepientes?

Angie: Ay Lucía, no sé cómo decírtelo, por favor no se lo cuentes a nadie, es que... tuve un encuentro con… Me detuve recordando que mi hermana había estudiado en el mismo colegio que yo y había alcanzado a estar dos años con el Profe Rolando.

Lucía: Con quién?!!! Anda, dime! -Muy intrigada.

Angie: Con el Profe Rolando… -le confesé sin mirarla volviendo a sentir como la angustia regresaba.

Lucía: El Profe Rolando del colegio!!!??? En serio!!?? Lo recuerdo perfectamente por cómo me miraba el culo, debo reconocer que se mantenía bastante bien… hermanita, que osada saliste, pero cuéntame, que paso!

Así le relate lo del examen, y lo que había ocurrido en su oficina, donde no dejó de exigir que se lo contará con detalles, si bien era vergonzoso confesarle todo de esa manera, sentía que aquella angustia se iba en cada palabra solo por el hecho de contarle, compartir mis emociones, sentirme comprendida, ya que Lucía jamás puso una mala cara, o me hizo sentir mal por cómo había procedido, al contrario, me hizo sentir bien.

Lucía: Felicitaciones hermanita, qué te pareció? -Me dijo luego de escuchar mi relato.

Angie: Que? Porque me felicitas, qué cosa? - Le dije sin entender a qué se refería.

Lucía: Angie, recuerdo perfectamente que en la piscina me dijiste que nunca habías... que te pareció, te gusto? -Haciendo con su mano como si chupara un pene.

Angie: Ehm… sí - Le respondí muy cortada dándome cuenta que Lucía no sabía que el mismo día de nuestro encuentro se la había mamado a dos hombres, Don Emilio y el mismísimo Don Pedro, inspiradora de lo acontecido en la piscina con ella.

Lucía: Uhm, parece que no fue el primero, cierto? - Me pregunta como si leyera mis pensamientos.

Angie: Ehmmm... no… -Le confieso muy avergonzada pero sintiendo alivio de poder compartir las cosas que han pasado con alguien.

Lucía: Que bien hermanita, entiendo que ahora te sientes mal y no quieras hablar, ya me contarás quién o quiénes fueron los afortunados. - Me dice riendo haciéndome cosquillas para hacerme sonreír

Angie: Jajajaja, Lucía!! que tonta eres! -Le digo riéndome de sus cosquillas y de que no siguiese preguntando acerca de los afortunados, ya que no me sentía preparada para hablarlo.

Lucía: Angie, hablando en serio, a mi me manera de ver las cosas hay algo que no entiendo, no veo lo incorrecto para que te sientas tan mal, ambos son mayores de 18 años, aparte por lo que me contaste se nota que lo disfrutaste bastante, o no?, entonces porque te arrepientes?

Le explique mis motivos a lo cual mi hermana luego de uno segundos me detuvo:

Lucía: Angie, mira, la vida es ahora, cambiamos en todo momento, no puedes quedarte pegada con una versión pasada de ti, si no, no avanzas. Si lo disfrutaste, eso es lo que importa, aparte que tanto si quedan 2 semanas para que salgas del colegio, toda esa imagen que dices haber construido, no le importará a nadie, ya que todos seguirán sus vidas, deberías estar feliz de haber dejado esa Angie atrás y haberte permitido aquella travesura.

Me quedé reflexionando lo que me decía mi hermana, era cierto y tenía sentido, lógica, un orden a todo lo que había ocurrido, una salida, una comprensión que me hacía sentir mejor.

Lucía:

Lucía: Hablando de eso, cuando llegue ese momento, yo también te confesaré algo, pero cuando estés mejor, porque lo conoces… -Me quede pensando que mi hermana podría haber estado con alguien del colegio?

Angie: Que, no me digas que tú también..!??

Lucía: Que? No te diré nada, por ahora te diré que no eres la única que le fascina chupar.

Angie: Qué, porque lo dices!? - Le digo sorprendida y avergonzada como si supiese cómo me volví loca chupándosela a Don Emilio y Don Pedro.

Lucía: Si probaste de nuevo en menos de una semana, que quiere decir? - No pude evitar avergonzarme como una niña descubierta haciendo algo prohibido ante su pregunta, por lo cual baje mi vista pensando que responder, su voz me saco la mente.

Lucía: Tranquila, no eres la única, mi Mami dice que eso también es herencia familiar, que no solo nos gusta, aparte lo hacemos muy bien, seguro te lo dijeron. - Me dice cerrando un ojo, lo cual me arrebata una sonrisa de felicidad.

Angie: Gracias Lucía, no sé qué hubiese hecho sin ti, de verdad, gracias hermana, te amo!! - Dándole un abrazo lleno de energía y gratitud.

Lucía: Y yo mi hermanita, te adoro, y en serio, quédate tranquila, no hay nada de malo con ser un poco puta a veces, dejar tu deseo salir cuando lo sientas, si lo haces con responsabilidad, al contrario, es demasiado rico, como en la piscina… recuerdas?

La mire con la complicidad que habíamos generado ese día, mi hermana era la mejor, me había entregado su apoyo en todos los sentidos, pero lo que más valoro, fue su comprensión, que me otorgó tranquilidad, ya que entendí que estaba exagerando producto de los miedos e imágenes que mi mente procesaba por mis cambios, por otro lado era cierto, quedaban dos semanas, luego nunca más sabría del colegio.

Lucía: Tienes planes para mañana?

Angie: Nop, nada, porque?

Lucía: Ehms... mañana viene Marcos, no lo veo desde ese día que tú nos viste. Y bueno ha pasado tiempo y los papás van a salir, entiendes? estamos muy ansiosos y le contaré lo que pasó en la piscina ya que estaremos “solos” para dar rienda a nuestros deseos, dejaré la puerta abierta por si estas aburrida y no tienes planes. - Me dice cerrando su ojo derecho para luego salir de la habitación.

Quede impactada sin poder responder ya que no terminaba de procesar lo natural que fue para invitarme a presenciar su privacidad sexual, donde nuestro encuentro con Don Pedro en la piscina, sería el aliciente principal.

Marcos quién gozaba fantaseando que Lucía calentará a hombre feos y viejos que jamás podrían tener oportunidad con ella, como bien pude presenciar aquel día que los descubrí culeando y fantaseando que Lucía se exhibía con aquel mismo bikini frente a los ojos de Don Pedro, aparte ella mismo me había dicho:

“le va a fascinar saber que las dos fuimos coquetas y provocadoras con Don Pedro y que aparte eso nos calentó.”.

Estaba directamente involucrada, no sabía qué y cómo le contaría Lucía, pero me daba mucha curiosidad y morbo saber si mi presencia en la historia podría generar estragos en el ímpetu de mi cuñado Marcos. Aparte Lucía me había preguntado si quería pensar que el pene imaginábamos era el de Marcos, donde le dije que porque me daba pena, recordando que luego ella le contaría lo que vivimos, si bien tenía unas ganas tremendas de decirle que sí, no quería que Marcos supiese que imagine mamando su hermoso y enorme pene.

Mientras pensaba que mi hermana estaba loca pero era la mejor, mis temores me fueron abandonando, dejando dudas sobre mi comportamiento demasiado provocativo, seguía ese miedo de sentirme un objeto para los hombres, sin cariño, ni amor, solo un deseo carnal sin sentido.

Más tranquila me acosté mucho más aliviada, cuando recordé que mañana era Viernes, era el encuentro con Don Facundo, me comencé a preguntar qué hacer, si ir o no, era ir a mostrarle mi cuerpo a solas, para que le modele mientras me da su opinión, me estremecía de imaginarlo recordando lo que pasó, las cosas que dijo, como con sus comentarios habían despertado ese placer de sentirme admirada, aparte lo había visto desnudo, era demasiado, no quería dejarme llevar, no ahora, luego de la horrible angustia, simplemente no iría.

En la mañana minutos antes de salir al colegio, me miraba al espejo mientras arreglaba los últimos detalles de mi vestimenta, aprecio lo bien que me veo y no sé porque me suelto un tercer botón de la camisa, dejando al descubierto gran parte del inicio mis senos, me estremezco de ver lo sexy luzco y lo que podría generar si saliese así.

Si bien me sentía mejor, aún estaba sensible, y estaba decidida a no dejarme llevar hasta ordenar mejor mis ideas y emociones, por lo cual me volví a abrochar ese tercer botón.

Cuando salgo del ascensor me encuentro con Don Pedro quien al verme fija su atención en mis piernas subiendo su vista hacía mi falda para luego seguir hacia mi camisa, donde se queda admirando mis senos un par de segundos como si pudiese verlos a través de la camisa, para luego mirarme muy galán.

Don Pedro: Mi niña… usted cada día preciosa, es un ángel. Cómo está? - Haciendo hincapié en el “Mi niña”, como le gustaba llamarme.

Angie: Gracias Don Pedro, muy bien y usted - Le respondo un poco ruborizada por su comentario, ya que desde lo que pasó, se había comportado muy educado y no me escandalice ya que su comentario fue muy dulce, lo que me sorprendió y me hizo sentir bien.

Don Pedro: Ahí no más mi niña, hay algunos temas que me tienen algo “alterado”, aparte no he podido encontrar el “remedio” para mi presión, pero con verla a usted mi niña, “me hace sentir mejor”.

Me quedé unos segundos analizando sus palabras, ya que si bien lo había dicho de manera lastimosa, había resaltado ciertas palabras que parecían tener una cierta connotación.

Angie: Lo lamento mucho Don Pedro, espero que pueda encontrar su remedio, que tenga lindo día. - Salí rumbo al bus sin caminar coqueta como lo hacía últimamente pensando en lo último que me dijo, lo cual no termine de comprender en ese momento.

En el colegio, intentaba concentrarme, pero me inquietaba Don Facundo, no quería verlo, ni decirle que no iría, menos quería encontrarme con el Profe Rolando por lo cual ese día no salí al patio aludiendo a que no me sentía bien.

Así pasó el mediodía y terminaron las clases, solo quedaba salir de ahí, lo cual hice rápidamente y sin mirar a ningún lado, así pude salir del colegio, aliviada de no haberme encontrado con ninguno mientras caminaba ya por fuera del cole.

Cuando en eso veo la puerta de un auto estacionado al costado de la vereda abrirse para ver salir y aparecer ni más ni menos que al Profe Rolando. Inmediatamente baje la mirada sintiendo mi corazón querer salirse del pecho y un intenso calor que incendiaba todo mi cuerpo, no podía ser mi mala suerte, quería salir de ahí, seguí caminando muy nerviosa sin mirarlo en ningún momento.

Profe Rolando: Angie!! por favor espera, sé que probablemente no quieras hablar ni saber nada de mi, pero necesito decirte algo. - Me dice con intensidad pero procurando hablar despacio…

Angie: Profe Rolando, disculpe, tengo prisa. - dije cortante.

Profe Rolando: Angie, por favor, solo será un minuto, seré breve - Mirando alrededor que los otros alumnos que salían no nos oyesen

Angie: Está bien, solo un minuto, porque de verdad tengo prisa. - le dije roja de vergüenza de solo estar cerca de él.

Profe Rolando: Angie, yo sé que... lo que pasó... puede ser reprochable por muchos para ambos lados, considerándose incorrecto, poco ético, hasta inmoral, lo cual no me enorgullece reconocerlo, sin embargo, a pesar todo eso… tengo que... decirte que... fue espectacular...

Nunca había vivido algo tan intenso, ni menos conocer una mujer que, aparte de ser hermosa, delicada, dulce, inteligente, señorita y tan apasionada a la vez es una combinación perfecta, eres mágica Angie.

Impactada por las palabras del Profe Rolando, lo miraba sin poder creer lo que decía, ya que en la práctica me había tratado como una puta.

Angie: Profe Rolando! que dice!?

Profe Rolando: La verdad Angie! Yo sé que no soy un caballero… ni de lindas palabras... que soy un poco verde y se me van los ojos, pero soy honesto, no me hago el tonto como otros, siempre he sido así… me fascinan las mujeres con lindo cuerpo, son un arte, he tenido bastantes experiencias, pero tengo que reconocer que nunca había sentido que alguien fuese especial, como tú Angie, eres especial, quería que lo supieras..

Angie: Profe Rolando, me está hablando usted en serio? - Dije sin poder evitar la emoción que generaban sus palabras, me estaba diciendo un montón de cosas lindas que parecían honestas, me estaba confesando sus sentimientos, sentí un alivio al corroborar que mis pensamientos que suponían que no había significado nada para él eran totalmente erróneos.

Profe Rolando: Más que nunca Angie, tienes muchas cosas que encantan, pero lo que más gusta, es que eres tú, no sabes lo feliz que me has hecho con haber aceptado mi propuesta.

Angie: Ay profe Rolando, no sé qué decirle, me da pena hablar del tema, pero le agradezco las cosas lindas que me dice. - Le digo muy emocionada y avergonzada de lo que sus palabras significaban.

Profe Rolando: Solo quiero saber si te arrepientes?

Angie: Ay Profe, a pesar que me he sentido pésimo, recién ahora, con lo que me está diciendo, ya no. Yo no… quería que pensara mal de mi...

Profe Rolando: Gracias Angie, no sabes lo mucho que significa lo que me estás diciendo, lo que yo pienso es que su comportamiento en el colegio ha sido excepcional e intachable, eso es lo único cierto, por lo demás, no se preocupe, que tengas un buen fin de semana.

No podía creer aquello, seguí caminando mientras sonreía de la emoción, me sentía feliz, no porque gustase el Profe Rolando o me ilusionase una relación con él, sino por qué había significado mucho más para él de lo que yo pensaba, el foco del mis miedo y la angustia.

No había sido una puta como yo creía, esa fue una de mis facetas que le fascinaron de mi. Podía sentir como un peso se comenzaba a soltar, aquello me había devuelto mi autoestima a su lugar, sentir aquella sensación de ser especial, de sentirme mágica para los hombres, me llevó a sentirme en las nubes…

Seguí caminando por inercia, no sé porque, pero me dieron ganas de fumar, fue así como compraría mi cajetilla de cigarros teniendo que mostrar mi cédula por el uniforme escolar, para luego irme a una plaza a pensar.

Prendí el primer cigarro y lo aspire lentamente, mientras sentía el aire fluir por mi cara. Así comencé a procesar lo que había pasado con el Profe Rolando. Me acosté en el pasto, disfrutando de aquel bienestar, me sentía bien nuevamente, sentirme importante, especial, como debía ser, había vuelto gracias a las palabras de Lucía y del Profe Rolando, así estuve casi una hora cuando decidí irme a la casa, mucho más tranquila, casi al 100%.

Pero aún sentía duda con Don Emilio, no sabía si su manera dominante de trato era porque él era así, o porque yo le había parecido una chica fácil con lindo cuerpo. Así comencé a caminar pensando lo último que me dijo aquel día luego de lo sucedido entre nosotros.

“Creo que será difícil olvidarte, eres increíble, nunca había estado con una mujer como tú, eres una nena encantadora, me has dejado prendado a tu forma de ser, me encantaría volver a verte.”

Esas palabras fueron más que deseo y calentura, fueron sinceras generando ilusión y emociones de hágalo, felicidad de haber sido especial para Don Emilio, ya que seguro ha estado con muchas mujeres al ser un hombre con poder, aparte para mi había sido muy especial, me había dejado llevar como nunca lo había hecho, por primera vez me había entregado a la melodía del placer

Comencé a creer que él realmente era de esa manera, no andaba con rodeos, era un hombre seguro con su actitud dominante y de superioridad que me conquistó, a pesar que me había tratado como una puta, había tenido el valor para decirme lo especial que había sido para él.

La conexión que sentí con ese hombre fue muy intensa, nos comportamos como si conociéramos los gusto del otro, ciertamente yo también sentía que sería difícil de olvidar lo que había ocurrido, había sido tan rico, tan caliente, que esas imágenes acechaban mi cabeza, me estremecí al pensar cómo me sentiría si lo viese de nuevo, si en poco tiempo me había hecho sentir así, cómo me haría sentir con más tiempo y privacidad…

Así recordé como me tenía aquel día, con mis senos afuera y mi short abajo a la altura de mis piernas media empinada siendo nalgueada por sus manos, fue demasiado para mi sentir por primera vez la sensación de sentirme dominada y usada, vulnerable ante su actitud.

Mientras iba llegando al paradero del bus siento una voz que me pareció conocida llamando mi nombre, me pareció familiar así que voltee a mirar quién era, no podía ser! era Don Emilio!!! asomado en un increíble auto de color negro, creo que era un Mercedes.

Don Emilio: Angie!!! Cómo estás!? -Me dice con una cara de alegría mientras me hacía señas para que me acercara.

Angie: Don Emilio!? Muy bien y usted? - Le digo sorprendida de encontrarme justo cuando estaba pensando en el.

Don Emilio: Muy bien!!, me iba a la casa cuando veo a una espectacular chica... que bueno encontrarte, al parecer dios escuchó mis plegarias, porque no he dejado de pensar en ti, en lo que pasó ese día, de hecho estuve a punto de revisar el celular de mi hija para buscar tu número.

Angie: Don Emilio, lo de ese día estuvo mal, usted es el padre de Cristina.

Don Emilio: Conversemos Angie, dame 10 minutos, vamos, súbete. - me dice muy seguro con aquella actitud que tanto lo caracterizaba casi como una orden.

Angie: Es que... Don Emilio… no puedo, nos pueden ver…

Don Emilio: Vamos, no hay nadie, rápido, sube. - Me dice mirándome tan intensamente que no pude seguir mirándolo, le obedecí y me subí a su auto, donde él muy cordialmente abrió la puerta para que sentara a su lado quién me recibió feliz, comenzó a avanzar procurando alejarse del colegio.

Don Emilio: Angie, tenía tantas ganas de verte, me siento muy bien de tenerte a mi lado, no he dejado de pensar en el día que nos conocimos y de tener la oportunidad de invitarla a un lugar con más tiempo y privacidad. - Me dijo esto último mirándome muy coqueto con su cara de ganador.

Angie: Ay Don Emilio, me halaga lo que me dice, pero no puedo aceptar, usted es el Papá de Cristina. - Sintiendo mi agitado corazón seguir emocionándose por lo que Don Emilio me decía.

Don Emilio: Cuando me conociste sabías perfectamente quién era… Me dice mirándome a los ojos para luego observar mis prominentes muslos que la falda mostraba más de la cuenta por por las vibraciones de la calle.

Lo mire a los ojos sintiendo una intensidad propia de aquel hombre que poseía una actitud dominante que me hizo bajar inmediato la mirada, reconocer que era cierto lo que decía ya que fui muy coqueta sabiendo que era un hombre importante cuando nos presentamos, la agitación de estar con ese hombre a centímetros mirándome con deseo me comenzó a poner nerviosa, ya que estaba empezando a sentir aquellas sensaciones que me llevaron a chuparle el pene a ese hombre como nunca lo había hecho y que recién había conocido.

Don Emilio: Anótame tu numero - me dice pasándome su celular para que registrará mi número, lo hice sin decir nada, ya que sentía que no tenía argumentos para rechazarlo, al contrario, estaba muy emocionada disfrutando lo que ese hombre generaba en mí, me sentía muy segura, pero vulnerable a la vez lo cual me volvía loca,

Angie: Ahí está Don Emilio. - acercándole su móvil.

Don Emilio: Gracias amor, lo más probable que sea en dos semanas más ya que pasado mañana voy a Estados Unidos por negocios, cuando este de regreso te llamaré, por ahora solo me queda preguntarte si lo que me dijiste ese día es cierto.

Angie: Qué cosa Don Emilio?

Don Emilio: “Usted es el primer hombre que le chupo el pene, su leche será la primera que pruebe.

Angie: Es cierto Don Emilio, usted fue el primero… - Le digo sintiendo la cara colorada sin poder mirarlo.

Don Emilio: Angie, eso no es posible, son muchas las mujeres que me han chupado la verga, pero nunca tan sabroso y con tanta pasión como tú.

Angie: Don Emilio, que vergüenza, pero gracias, supongo - Le digo disimulando la emoción e ilusión de haberlo hecho tan bien, al parecer tenía un talento innato.

Don Emilio: Me hiciste venir demasiado rápido, te gusto mi verga?

Angie: Ay Don Emilio, como me pregunta eso!?

Don Emilio: Responde!

Angie: Si… me gusto… Don Emilio.

Don Emilio: Esos de allá no son tus compañeros? - Me dice apuntando a un grupo de jóvenes que se encontraba en el paradero... efectivamente eran mis compañeros!

Angie: Sii!! que no me vean Don Emilio!! - me hundo como queriendo desaparecer en el asiento, cuando siento la mano de Don Emilio posarse en mi cabello para guiar mi cabeza hacia abajo, hacía sus piernas.

Don Emilio: Agáchate, aquí no te verán, esperemos que el semáforo cambie a verde - acariciándome el cabello mientras mi cabeza se encontraba en su muslo muy cerca de su entrepierna.

Angie: Aún no da la verde?

Don Emilio: Aún no, este es un poco largo, dura casi 2 minutos… así que te gusto mi verga puta.

Angie: Yo no soy ninguna puta! Usted solo me ve como un objeto, solo me busca por placer. - Le dije soltando toda mi frustración de creer que no significaba nada importante para él por cómo me pedía las cosas, sin amor ni cariño, eso me molesto mucho. Me iba a levantar para bajarme del auto sin importar que me vieran mis compañeros, cuando siento su mano presionar mi cabeza nuevamente hacia abajo.

Don Emilio: Sh tranquila bebé, aclaremos algo... sé que eres una chica decente, si no jamás hubiese pasado algo entre nosotros, por algo también eres amiga de mi hija. Por otro lado, desde que estuve contigo, te dije que me habías dejado fascinado y que me encantaría volver a verte, ya que sentí una conexión como nunca antes había sentido, me gustas de verdad pequeña. No lo malinterpretes, es que me calientas mucho y me excita demasiado llamarte así, pensé que a ti también te gustaba, si te afecta no te llamaré más así corazón, disculpa.

Angie: Esta bien Don Emilio, no me molesta que lo haga en ese contexto, es solo que yo pensaba que no había significado nada más que placer para usted.

Don Emilio: Lo que pasó fue... todo - Me dice acariciando mis cabellos con mucha ternura.

Angie: Gracias Don Emilio, saber eso significa mucho para mi.

Don Emilio: Entonces de premio me la vas a chupar? putita...

Angie: No sea fresco Don Emilio!! ya dio la verde? - Le digo riéndome ya completamente aliviada de despejar mis dudas de no sentirme especial volviendo a ese espontáneo coqueteo.

Don Emilio: Te voy a dejar donde mismo te subiste, llegaremos en 5 minutos, vamos, solo unos besitos para conllevar la espera.

Angie: Ay Don Emilio!! está bien, pero solo unos besitos - Le dije a la vez que comenzaba a soltar su cinturón para bajarle el cierre y así poder meter mi mano dentro su ropa interior y sacarle el pene medianamente erecto, quedando a centímetros de mi boca, sentí como mis fosas nasales se impregnan del aroma de Don Emilio, aquello me calentó despertando esas ganas y la tome suavemente a mis labios para darle un besito en la punta de su glande, donde pude sentir la esencia de sus líquidos.

Don Emilio: UHmmm... Besala con lengua!!! - Me ordenó con autoridad a la vez que su mano derecha me subía falda exponiendo mi nalga derecha

Angie: Nooo! que hace Don Emilio! me pueden ver desde afuera, no sea tonto. Le digo intentando bajar mi falda, pero él no me lo permitió lo cual me calentó demasiado de sentirme dominada.

Don Emilio: Recuerdo muy bien cuando me dijiste como te encantaba tener el poto grande para calentar y que te fascina que te lo manoseen… Te calienta que lo miren y te lo deseen, deja que lo miren… volviendo a descubrir las pompis para pegarme una nalgada con tanta fuerza que me llevó a ese estado de sumisión donde ya no podía oponerme a la voluntad de aquel dominante hombre.

Angie: Si si si! - grite de la excitación que me produjo esa intensa nalgada que me llevó a meterme casi todo el pene de Don Emilio en la boca, así lo empecé a mamar de manera desesperada subiendo y bajando apretando fuerte con los labios sin dejar de gemir loca de excitación del morbo que alguien pudiese verme el culo mientras se la chupaba a un hombre que podría ser mi padre.

Don Emilio: Uhmmm me calienta demasiado ver que te encanta la verga para chuparla con tantas ganas y pasión - Con su voz llena de lujuria y calentura a la vez que su mano le daba tremendos apretones a mi nalga derecha.

Angie: UHmmmm me encanta chupar... sela Don Emilio… - Mientras le agarraba el pene de la base para comenzar a masturbarlo bien fuerte volviendo a pegar mi golosa boca a su pene como posesa para intentar extraerle todo, lo chupaba deseosa de ordeñarlo hasta que reventara, pero no sabía si alcanzaría por el tiempo, por lo cual empecé a mamarlo lo mejor que podía.

Don Emilio: Uhmmm… ooooh oooh… uhmmm sigue Angie, me vas a mandar putita… uff sigue chupando, viene la leche, te gusto?

Angie: UHmm uhmm sii Don Emilio, me gusto… mucho… Masturbándolo con todo mientras mi boca envolvía su cabeza y mi lengua furiosa recorría su glande recolectando el néctar.

Don Emilio: uhmmm uhmm ya viene más, te la vas a tomar toda?

Ya no le respondí, seguí chupándosela con ganas sintiendo los ricos manoseos que su mano derecha le daba a mi pompis.

Don Emilio: Uhmmm aaaaah... eres una pervertida chupando pico Angie ... uhmmm con tremendo culo que te encanta mostrar, mírate culona a la vista de cualquiera que se asome, uhmm como quiero romperte las nalgotas… TOMA TU LECHE PUTA!! - Pegándome en la cola muy enajenado sentí como comenzó a llenarme la boca con potentes ráfagas de abundante semen que me costó mucho contener, así me la fui tomando el néctar que representaba la hombría de Don Emilio, finalmente me la trague toda, le limpie los restos alrededor de su cabeza muy suavemente saboreando su leche.

Don Emilio: Ya llegamos…

Eso me sacó de onda ya que estaba muy dedicada en mis labores de limpiar su pene. Me senté, miré hacía alrededor, era cerca del colegio, pero un lugar no muy transitado, me limpie la boca y armándome de valor mire a Don Emilio quien me miro con cara de satisfacción para tomar mi cabeza y darme un apasionado beso el cual recibí gustosa sin importar que alguien nos pudiese ver.

Cuando nos separamos Don Emilio me dijo: Amor, me ha encantado, estaré ansioso esperando nuestro próximo encuentro, nos vemos pronto. - Mientras ponía su mano sobre mi muslo

Angie: Yo también Don Emilio, que le vaya bien en su viaje, cuídese mucho. - .Nos habíamos besado con pasión, como si fuéramos enamorados, aparte me llamo “Amor”, eso me dejó algo desconcertada pero muy emocionada a la vez.

Así descendí y lo vi marcharse sintiendo aún el sabor su leche muy emocionada de las cosas que me había dicho, que había sentido la misma conexión, había sido especial, eso significa que todo estaba bien, sin embargo no era así, estaba re caliente, así prendí un cigarro recordando la calentura que sentí cuando se la chupe gimiendo de excitación del morbo que alguien pudiese verme el culo mientras se la chupaba a un hombre que podría ser mi padre.

Disfrutando el cigarro sentía la frustración de mis senos que se habían inflamado poniéndose muy duros, los constantes calambres en la vagina que había empapado toda mi tanguita, de color rosada, junto con el calor en mi pompis por las nalgadas de Don Emilio.

En aquella frustración miré la hora, eran las 15:00, cuando recordé mi cita con Don Facundo, sentí un escalofrío que me recorrió entera, Don Emilio de nuevo me dejo caliente pensé, comencé a caminar de vuelta al colegio recordando aquella vez en la ducha donde me chupe un dedo imaginando el pene de Don Facundo, si bien en ese momento nunca había besado un pene, lo hice con una gula que jamás había sentido y que ahora entendía que era la herencia familiar, lo devoraba con placer, apretaba bien fuerte mis labios queriendo estrujar, con mucha saliva, lo que me fue mi práctica junto a Marcos, y los plátanos que me llevaba a mi pieza para practicar que la chupaba.

Como me masturbaba bajo el agua con un dedo penetrando mis nalgas, yo misma me penetraba mi delgado y fino dedo, que solo lograba entrar 2 cuartas parte con suerte, en ese mismo instante imaginé el pene de Don Facundo y sin pensar me mande 2 dedos muy profundo como si fuese él quién lo hiciese… Me estremecí de lo caliente que me puso Don Facundo aquella vez y como quería mostrarle la cola sin calzas… para que pudiera opinar a gusto, ahora lo quería hacer, si es que aún está, seguramente sí, ya que él se encargaba de cerrar el colegio, me estremezco llegando a la puerta, que seguía abierta, entre y baje al patio, había unas 5 alumnas de cursos menores que ensayaban una coreografía.

Pase al baño, donde cepille mis dientes, lave mis manos y cara, ya que olía a cigarro y la verga Don Emilio. Me mire al espejo para peinarme y amarrarme el pelo con una cola. Me pinte los labios con mi labial rosa suave, di un beso mientras soltaba un tercer botón de mi blusa para dar ese toque sexy.

Salí del baño sintiendo mi concha acalambrarse para cruzar el patio rápidamente hacia las duchas, llegando así a la primera, donde siempre estaba Don Facundo, mire alrededor y viendo que no había nadie viéndome, entre...

Dentro no había nadie, era como un cuarto contiguo a las duchas, pero adaptado para Don Facundo y sus labores, había herramientas, pinturas, maderas, entre otros. Al fondo había una puerta, me acerque lentamente y acerque a mi oído para intentar escuchar algo, pero nada, no se oía mucho. Dudaba si golpear, pensando que todo esto era una locura, que aún me podía arrepentir, cuando me iba yendo de vuelta siento la voz de Don Facundo desde el otro lado.

Don Facundo: Quién es!?

Angie: Soy yo Don Facundo, Angie… -Le dije muy nerviosa de escucharlo.

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