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DETECTIVE PRIVADO


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Era una mañana tranquila como cualquier otra, me había levantado muy temprano, como siempre me gusta hacer mi rutina de ejercicios antes de comenzar el nuevo día de trabajo.  Luego de asearme me dirigí a mi oficina de investigaciones privadas. Me dedico a ello desde que deje mi carrera en el ejército hace aproximadamente 4 años. Me encontraba ordenando unos documentos cuando mi secretaria me anuncio la llegada de una nueva cliente.

Acomode mi escritorio y le dije que podía pasar.

Era una mujer alta y delgada de aproximadamente 26 años,  cabello castaño claro, ojos verdes grandes y expresivos, facciones finas, vestía muy formal, como toda una ejecutiva.

-Hola buenos días me llamo Margaret, dijo extendiéndome su delicada mano.

-Hola mucho gusto mi nombre es Richard, por favor tome asiento y póngase cómoda.

-Señor Richard, necesito urgentemente de sus servicios, tiene una excelente reputación en cuanto a su responsabilidad y rapidez en sus casos.

-Oh, muchas gracias por el alago y por tan buena recomendación.

-Quiero que espíe a mi esposo, quiero saber con quién anda y en que anda. Sospecho que me está siendo infiel, no tengo pruebas pero tengo esa intuición.

-¿Y por qué piensa eso? ¿Qué motivos hay?

-Mi esposo ha cambiado mucho, él trabaja en una empresa de Seguros, últimamente está llegando muy tarde a casa, muchas veces llega tomado, pasa algunos fines de semana fuera y ya casi no tenemos sexo. Lo noto cansado y con poco apetito sexual.

-¿Pero que alega él? ¿Cuál es su argumento?

-Siempre me dice lo mismo, que llega tarde por las reuniones de trabajo y  por captar nuevos clientes en eventos sociales y algunos fines de semana tiene congresos fuera de la ciudad. Y en cuanto al sexo alega que está muy estresado por tanto trabajo. Quiero saber si esto es cierto sino para saber a qué atenerme.

-Ok. No hay problema, yo me encargare de averiguar si es cierta su versión o si sus sospechas están bien fundadas. Por favor llene estos formularios con sus datos y los de su esposo.

Mientras ella escribía yo la detallaba un poco más, era una mujer muy elegante y muy bella, no me explico cómo su marido le podría ser infiel.

-Listo me dijo ella, extendiéndome el formulario y el bolígrafo. Espero su pronta respuesta.

-No se preocupe, vamos a estar en contacto todos los días y le iré informando del progreso de la investigación.

-Gracias, espero tener resultados muy pronto, me muero por saber si estoy en lo cierto o no y si es así quiero saber quién es mi rival y si vale la pena el cambio que hizo.

-En verdad creo que su esposo estaría mal de la cabeza porque yo no la cambiaria a usted por ninguna otra mujer, es usted muy bella y elegante, disculpe mi atrevimiento pero siempre soy muy sincero y directo.

-Gracias Sr. Richard, es usted muy galante, pero hay un dicho que dice: que nadie está conforme con lo que tiene.

-Es un dicho muy cierto, pero es una lástima no saber apreciar lo que tenemos sino cuando lo perdemos, le dije sin dejar de verla fijamente a sus bello ojos.

Nos despedimos con un apretón de manos y la acompañe hasta la puerta, no pude dejar de verla cuando se alejaba, debajo de toda esa ropa se debía esconder un bello y sensual cuerpo.

Ese mismo día comencé a seguir a Freddy, así se llama es esposo de mi clienta, lo seguí hasta altas horas de la noche descubriendo muchas cosas interesantes.

El otro día en la mañana llame a Margaret, tenía noticias para ella y también quería verla, esa mujer me había dejado impactado.

-¿Buenos días Sra. Margaret, como esta? Le habla Richard.

-¿Hola Sr. Richard, que noticia me tienes? ¿Ya averiguo algo?

-Si pero cálmate Sra. Margaret, la noto muy ansiosa, tienes que llevar todo con calma y con mucha serenidad. Quiero que nos veamos en mi oficina dentro de una hora.

No había trascurrido la hora cuando ya Margaret estaba en mi oficina.

Venia vestida más informal pero con demasiada ropa para mi gusto, pero de todas formas se veía sensacional.

-Buenos días, vine lo más pronto que pude, cuénteme por favor, estoy muy nerviosa.

-Bueno, ayer comencé mi trabajo, su esposo salió del trabajo al medio día, hizo una llamada telefónica desde su automóvil, citándose con una dama.

Ella lo espero en el estacionamiento de un centro comercial y de allí se dirigieron a un hotel muy exclusivo a las afuera de la ciudad, donde se hospedaron, allí se tomaron unos tragos, almorzaron y luego se bañaron en una piscina de aguas termales.

-¿Cómo es la mujer? ¿Quién es? con razón me dijo que iba a estar dos días fuera de la ciudad en una convención.

No pudo seguir hablando, sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Por favor cálmese, no quiero verla llorar ni sufrir.

Dije esto sentándome a su lado, tomando una de sus suaves manos y ofreciéndole una servilleta para secar sus lágrimas.

-He de confesarle que estaba muy enamorada, fue mi primer amor, nunca pensé que me haría esto. ¿Cómo es la mujer, vale la pena o es una vulgar prostituta?

-Bueno he de admitir que su esposo tiene muy buenos gustos, es una mujer despampanante, con un cuerpo de modelo, le gusta mucho exhibir sus curvas y se viste muy sexi.

-Si eso ya me lo imaginaba, a él siempre le han llamado la atención  las  mujeres bonitas y de buen cuerpo, siempre me compra ropa sexi para que me la ponga pero yo no lo hago porque me da vergüenza andar casi desnuda.

-Bueno, encontró una que si le gusta andar así, dije con un poco de sarcasmo. Aquí están las fotos que les tome.

Ella las vio una por una, las detallaba muy lentamente, las lágrimas volvían a rodar pos sus mejillas.

-¿Que voy hacer ahora? Pensé que podía ser cualquier loquita, pero se ve que es una mujer muy bella y de muy buen cuerpo, lo debe tener loco con sus encantos.

-No sabría que recomendarle, si quieres separarte, puedo conseguirte más pruebas y evidencias para que lo demandes en la corte o podemos tratar de destruir esa relación y reconstruir la tuya nuevamente.

-He de serte sincera, vivo bien, no me falta nada, el me complace en todo lo monetario. ¿No quisiera perderlo todo y volver a comenzar, como me podrías ayudar en eso?

-Yo puedo hacerlo pero habría que ver si tú puedes hacer todo lo que yo te diga que hagas.

-Por recuperar mi estabilidad soy capaz de hacer lo que sea y llegar hasta donde usted me diga.

-Bueno eso espero, voy a averiguar todo referente a ella y buscarle su talón de alquiler. Y en cuanto a usted, quiero que cambie su forma de vestir y de pensar.  Vístase más sexi y provocativa, tiene que cambiar un poco su mentalidad, es usted una mujer muy bella y sospecho que usted tiene muy bonito cuerpo y me atrevería asegurar que hasta mejor que su rival.

-Gracias Sr. Richard, es usted todo un caballero. Fui criada así, mi familia es muy conservadora y yo también, me va a ser difícil hacer un cambio así. Pero le prometo que lo hare.

-Ningún hombre se merece sus lágrimas. Usted puede conseguir en un instante el hombre que desee, no me imagino un hombre que se pueda resistir a sus encantos. Piense mucho en eso.

Vi en su rostro una luz de picardía, síntoma que le había agradado la idea.

A la mañana siguiente continúe con mi trabajo de investigación, pero ahora eras tras la rival de mi cliente y cuál fue mi sorpresa, pues la amante era nada más y nada menos que la esposa del Gerente General de la empresa de seguros donde trabaja Freddy. Ahora sabía a quién me enfrentaba y tenía que buscar la forma de acomodar las piezas a favor de mi clienta, así fuese con unas pequeñas mentiras. Se me vino un plan a la mente y lo puse en juego a ver que resultaba, tenía que destruir esta relación sin escándalo y de una forma muy profesional.

La joven se llama Jacqueline, una mujer alta y muy elegante con cuerpo de modelo, piel blanca ojos grises y cabellera negra muy lisa, de aproximadamente 30 años, vivía en una lujosa urbanización de gente muy rica. Su esposo, un hombre de aproximadamente 60 años.

Toque el timbre de su casa en cuanto su esposo salió a trabajar en su lujoso convertible.

Ella personalmente  abrió la puerta, estaba vestida con una larga y elegante bata.

-Buenos días Sra. Jacqueline, me llamo Richard.

-¿Buenos días Sr. Richard? dijo secamente, cubriéndose bien el cuerpo con su bata.

-Soy detective privado. Esta es mi tarjeta de presentación.

Le dije dándole una foto muy comprometedora que le había tomado el día anterior cuando se estaba besando en la piscina del hotel con el esposo de mi clienta.

Ella al ver la foto casi se desmaya, su rostro se puso pálido.

-¿Qué significa esto? ¿Qué hace usted con esta foto? Y de dónde salió.

-Señora mía esto es muestra de su infidelidad y en mis manos esta su futuro. ¿Puedo pasar?

Ella se quedó pensativa por unos momentos sin saber qué hacer.

-Si por favor, pase adelante, sentémonos aquí en la sala para poder conversar mejor.  Gracias a dios estoy sola, la servidumbre no viene hoy. Dijo sumamente descontrolada.

Era una casa muy grande, casi una mansión, todo era lujoso y de muy buen gusto. Los muebles de la sala eran muy grandes y cómodos, nos sentamos frente a frente.

-¿Por favor explíqueme de que se trata esto? ¿Por qué ha tomado esas fotos?

-Soy detective privado, y estoy trabajando para la esposa de su amante.

Tengo mucho tiempo vigilándola, tengo una colección de fotos suyas y de su amante que enloquecerán a su esposo.

-Oh, dios me imagino, pero no se las muestre por favor, puedo pagarle muy bien por todas las fotos y por su silencio y discreción, tengo dinero y joyas.

-No me interesa su dinero Señora, si quisiera dinero se lo pediría a su esposo, sé que me pagaría muy bien, solo quería que supiera que mañana a primera hora le entregaré todas las fotos a mi clienta.

-No por favor, dijo ella con sendas lágrimas en sus bellos ojos, no lo haga eso me destruiría la vida, dijo esto parándose y arrodillándose junto a mí.

-Pero es mi trabajo, yo no le voy a destruir su vida, usted misma se la destruyo al traicionar a su esposo y con un hombre casado y que trabaja para su marido para rematar.

-Es que mi esposo es un hombre mayor y yo soy muy joven, es solo por sexo, Freddy es solo mi amante. ¿No es nada serio, no entiende eso?

-Sí creo entenderla pero no puedo ayudarla yo le debo fidelidad a mi cliente.

-Si no quiere dinero dígame lo que quiere, lo complaceré en lo que sea, su fidelidad  debe tener un precio, todo en la vida tiene su precio. Dígame el suyo. Soy capaz de hacer lo que sea, por favor no destruya mi vida, puedo darle todo lo que desee hasta mi cuerpo si lo quiere, dijo esto abriéndose la bata un poco dejando ver parte de su cuerpo perfecto.

-Por favor señora no haga eso es usted muy hermosa pero no soy un hombre fácil de convencer.

-¿Pues tratare de convencerlo para que cambie de opinión y le aseguro que no se arrepentirá, no me diga que no le gusta lo que ve?

Dijo esto abriendo la bata completamente, diossss, estuve a punto de desmallarme, aquel cuerpo era fenomenal, llevaba ropa íntima negra, su vientre era muy plano, su cintura pequeña, grandes caderas y unos ceños grandes y muy firmes.

-Claro que me gusta, es usted una mujer muy bella. Pero en realidad no puedo...

No pude continuar, ella se sentó sobre mí, quedando sus piernas arrodilladas a cada lado de mí, sus bellos senos chocaron con mi rostro, era un espectáculo único, estaba recién bañada, aun su piel estaba húmeda, desprendía un olor muy agradable, subí la cara para verla e inmediatamente sus labios se estrellaron contra los míos en un beso muy apasionado. Su lengua era muy caliente y la sabia mover muy bien.

-¿Te estoy convenciendo? me dijo al oído besándome el cuello.

-Un poco, dije haciéndome el duro.

-Pues tendré que ser más persuasiva.

Dijo estas palabras y comenzó a besarme nuevamente, se movía muy sensualmente sobre  mi cuerpo, se retiró un poco hacia atrás para quitarse la bata, sin dejar de verme a los ojos, comenzó a quitarse el brazier muy lentamente, sus senos quedaron al aire libre, eras grandes, redondos y muy firmes, los tome entre mis manos, los apreté y me los lleve a la boca para chuparlos y morder sus rosados pezones.

Comenzó a desabrochar mi camisa, se bajó del mueble y se arrodillo nuevamente a mi lado pero esta vez fue para quitarme el pantalón. Tomo mi pene con ambas manos y comenzó lamerlo muy suavemente sin dejar de verme, lo mordía suavemente con sus bellos dientes, en su cara se veía reflejada el erotismo que estaba sintiendo.

-¿Te gusta Richard, te estoy convenciendo?

-No puedo negártelo, ahora soy yo quien está en tus manos, eres una mujer muy divina y sensual, eres como un volcán en erupción.

Sus chupadas aceleraron con mis palabras, succionaba mi pene con mucha fuerza, se notaba que le gustaba hacerlo, se detuvo de repente, se puso en pie y se quitó la blúmer que era lo único que le quedaba de ropa. Que cuerpo tan perfecto.

-No aguanto más Richard, la cabeza me va a explotar, quiero sentirte dentro de mí, quiero que me hagas explotar de pasión.

Se volvió a subir sobre mí, tomo mi pene con una mano y lo introdujo en su vagina, es verdad estaba muy mojada y caliente. Inmediatamente comenzó a moverse, yo a la vez hacia lo mío, apretaba, besaba y mordía aquellas ricas tetas, mis manos se apoderaron de sus duros glúteos para apretarlos y nalguearlos, sus movimientos de caderas arreciaron igual que los míos, pronto sentí sus estremecimientos.

-Ahhhhhhhhhhh, que rico Richard, estoy acabando, uuuuuuuuuyyy, que rico te mueves, no te pares, sigue así, hazme acabar otra vez, estoy endiablada.

Me comenzó a mover más fuerte, mis manos no soltaban sus duras nalgas, la levantaba en vilo con cada envestida. Abrí bien sus nalgas y metí mis dedos en su bello culo, sentí que se éxito más y me di cuenta que le gustaba el sexo anal, así que la levante un poco y cambie de artificio, mi pene se forzó un poco para entrar, ella gimió de dolor, sus uñas se enterraron en mi espalda, me cimbre para que la penetración fuera completa, ella grito y volvió a enterrar sus uñas en mi espalda.

-Hay Richard me estas destrozando el culito....... que divino....

Yo comencé a moverme fuertemente,  ya el sudor corría por nuestros cuerpos, mordí y chupe su cuello, su boca busco la mía desenfrenadamente, sus ojos entreabierto con su mirada perdida por la excitación dejaban ver que ya iba acabar nuevamente, sentí sus nuevos estremecimientos, yo no aguantaba más y acabe junto con ella esta vez.

Permanecimos unos minutos acostados sobre el mueble, ella seguía aun montada sobre mí, estábamos muy sudados.

-Vamos a bañarnos dijo ella levantándose y tomándome de la mano.

Después de bañarnos y enjabonarnos mutuamente ella me seco muy lentamente acariciándome muy suavemente, luego  me vestí rápidamente no me gustaba la idea de ser descubierto por su marido y menos en su propia casa.

-¿No me vas a delatar verdad? Dijo abrazándose a mí. Con voz ronca. Te prometo que dejare esa relación hoy mismo, cuando quiera tener sexo te buscare a ti, eres hombre mu ardiente. ¿Qué dices?

-Bueno está bien pero con esa condición, quiero que lo dejes inmediatamente, no le des explicaciones, solo déjalo y ya, hablare con mi clienta y le diré que llegamos a un acuerdo, que ya no vas a volver a estar con su esposo, que la relación se acabó hoy.

-Dalo por hecho, de ahora en adelante tú serás mi amante, eres como me gustan, joven, fuerte y apasionado.

Me abrazó nuevamente dándome un divino beso, sus manos recorrieron mi cuerpo y las mías el suyo, ya estábamos entrando nuevamente en calor cuando reaccione.

-Disculpa tengo que irme, ya tendremos muchas oportunidades más.

-Está bien Richard, como tú digas, será como quieras y cuando quieras.

Salí rápidamente y me dirigí a mi casa, me bañe y me cambie, volví a la oficina, en el camino no dejaba de pensar en Jaqueline y todo lo que había pasado, con solo recordarlo la lujuria volvía otra vez a mi cuerpo.

Llegue a la oficina muy excitado.

-Buenas tardes, salude a mi secretaria.

-Señor en su oficina está la Sra. Margaret, vino muy guapa. Dijo mi secretaria guiñándome un ojo maliciosamente.

-¿Muy guapa? Esa mujer es guapísima!! Le dije sonriendo a mi secretaria.

-Pero hoy está mucho más guapa, bueno muy sexi por decirlo así. Dijo ella sonriendo pícaramente.

Entre a la oficina y Margaret estaba sentada con las piernas cruzadas, tenía una mini falda que dejaba al descubierto sus hermosísimas piernas largas y torneadas.

-Buenas tardes Sr. Richard, disculpe por haber venido sin avisarle, hoy he dado el cambio que me pedio, me he vestido un poco sexi y quería que me dieras tu visto bueno. Estuve pensándolo y decidí dar el salto, quería que fueses usted el primero en verme.

Inmediatamente se puso de pie, llevaba puesta una blusa corta de botones, medio abierto dejando ver gran parte de sus bellos senos, más abajo una mini falda muy corta que moldeaba su bella figura.

-Se ve usted increíble, desde que la vi me imagine que debía tener un cuerpo fantástico ¿y qué le dijo su esposo al verte así?

-¿No me oísteis bien? Te dije que me vestí y salí para acá inmediatamente, él no me ha visto ya se había ido a trabajar y en verdad ni me interesa ya que me vea, me vestí así por ti.

Su palabras golpearon mis sentidos fuertemente, no sabía que decirle, estaba paralizado y sonrojado.

-Me alaga mucho lo que has hecho, en verdad te vez increíble.

-Gracias Richard, este cambio te lo debo a ti, me siento otra mujer, me has subido el auto estima. Soy una mujer joven y bella para estarme dando mala vida por un hombre que no supo apreciar lo que tenía. Cuando me dirigía hacia acá caminaba por la calle y me sentía deseada, los hombres no me quitaban la vista de encima, casi me desnudaban con las miradas.

-No lo dudo, hasta yo creo que lo estoy haciendo en este momento.

-Si es cierto lo estoy sintiendo, dijo ella parada aun frente a mí, creo que ejerces un fuerte dominio sobre mi persona, he de confesarte que desde que te conocí has despertado algo en mi interior que estaba dormido. No quiero que pienses mal de mí. Jamás nadie me ha hecho cambiar como tú en tan poco tiempo.  En mi oscuridad  y mi desesperación vi tu luz. No sé cómo explicártelo porque ni yo misma me entiendo. Es como un revolcón que ha dado mi mente. Ya no quiero seguir siendo la de antes, a partir de hoy quiero ser una mujer con una mentalidad más abierta y dispuesta  a conquistar lo que quiero y está frente a mí en este momento.  ¿Pero me quiero equivocarme otra vez por eso quiero saber si estas soltero y disponible?

- Si estoy soltero y si estoy disponible. Y si me gustaría ser tu pareja,  le dije con tono recio y decidido.

No había terminado de hablar cuando ella comenzó a desabrocharse la blusa lentamente, en su rostro se dibujó la sensualidad, sus senos quedaron al aire, no llevaba brazier,  eran grandes, redondos y muy firmes se parecían mucho a los de Jaqueline. Bajó el cierre de su falda y la dejo caer lentamente. Que cuerpo más hermoso era un sueño hecho realidad.

Inmediatamente me quite toda mi ropa sin dejar de mirarla. Me dirigí al intercomunicador y le dije a mi secretaria que cerrará todo y se podía ir, me imagino que ya ella debía imaginarse lo que pasaba.

Me acerque a Margaret y la senté sobre el escritorio, le acaricie su bello rostro y la acerque hacia mí,  nuestros labios se unieron en un fuerte y apasionado beso, mis manos acariciaron sus senos, luego mis labios y mi boca se encargaron de acariciarlos también, ella era muy delicada haciendo el amor, no como Jaqueline, que era más salvaje.

Baje hasta su vientre con mi lengua acariciando su estómago plano y firme, mis dedos entraron en su vagina suavemente, estaba muy mojada y súper caliente, ella comenzó a gemir al sentir mis dedos, mi lengua se apodero de su clítoris, ella comenzó a estremecerse, escalofríos de placer recorrían su cuerpo, mis dedos y mi lengua no dejaban espacio sin recorrer, abrí bien sus piernas, sujete sus hermosas nalgas con mis manos levantándolas del escritorio dejando así su estrecho orificio anal al alcance de mi lengua, ella se estremeció nuevamente cuando sintió la caricia en su punto más oscuro, mi lengua lo recorrió y lo acaricio varias veces, la sentía temblar de placer, su vagina esta chorreada de jugo, la baje suavemente y deslicé uno de mis dedos hacia el apretado orificio, ella trato de frenar la penetración.

-Soy muy cerrada por allí Richard, me duele un poco, hazlo con mucho cuidado por favor.

No le respondí, metí mi cabeza entre sus piernas y comencé a jugar con mi lengua y su clítoris, mi dedo siguió en su culo entrando y saliendo muy lentamente.

-Por favor Richard, no sigas por detrás me haces daño, te prometo que luego lo haremos por allí, pero hoy no, hazme el amor, quiero sentirte dentro de mí.

-Está bien, será como quieras, me he dado cuenta que eres muy cerrada en verdad, ¿nunca has tenido sexo anal?

-Nunca te lo juro. Pero te prometo que contigo lo hare, ya lo veras.

Me sujeto por los hombros jalándome hacia ella para así sacar mi cabeza de entre sus piernas. Me levante, la acosté en el escritorio, separe sus piernas y la penetre suavemente, ella hizo una mueca de dolor y placer, entrelazo sus piernas por detrás de mi espalda y comenzó a moverse muy suavemente, lo hacía muy lento y sensual, no dejábamos de vernos a los ojos, mis manos estrujaban sus duros senos, nuestros movimientos se hicieron más frenéticos hasta que la ola de placer nos invadió a los dos al mismo tiempo, nuestros cuerpos convulsionaron juntos, ella me jalo hacia ella y busco desesperadamente mis labios para ahogar sus gritos de placer. Nos besamos un largo tiempo, luego la tome de la mano ayudándola a levantarse y la conduje hasta una butaca grande que yo tenía para descansar. Yo me tire en mi silla, había sido un día muy fuerte para mí, estaba muy desgastado, hoy había tenido una doble tanda sexual con dos hembras increíblemente bellas, nunca me había pasado nada así. Margaret había quedado fuera de combate igual que yo.

Viéndola así desnuda, la comparaba mentalmente con Jacqueline, físicamente no tenían nada que envidiarse, las dos poseían unos cuerpos perfectos, pero Margaret era más cariñosa y sumisa haciendo el amor, en cambio Jacqueline era puro fuego y pasión.

Me imagine los tres haciendo el amor, ellas dos contra mí, que divino seria, algo para nunca olvidar. ¿Y por qué no aprovechar esta oportunidad? me pregunte a mí mismo, solo tendría que buscar la forma de hacerlo, mi mente comenzó a trabajar para idear un plan.

-Richard me dejaste muy estropeada mi amor, eres muy bueno en todo lo que haces.

-Estropeado quede mi princesa.  Eres una rica hembra.

-Gracias, siempre tan galante, me has dejado muy extasiada, me siento muy feliz y segura cuando estoy cerca de ti.

-Gracias, de ahora en adelante siempre te cuidare y estaré muy pendiente de ti. No dejare que nada malo te pase.

-Sabes Richard, me estoy enamorando de ti, no quiero seguir con mi esposo, he decidido dejarlo, puedo trabajar por mi cuenta, soy profesional.

-Me gusta mucho que pienses así, gracias por lo que sientes por mí, pero no te precipites en la decisión que vas a tomar, lleva las cosas con calma, piénsalo bien y si es lo que quieres entonces hazlo, pero antes hay que terminar de cerrar el caso.

-No quiero que continúes con el caso, con las fotos y la evidencia que tienes es suficiente para demandarlo en cualquier corte, quiero separarme.

-Pero hay un problema muy grave y serio, la mujer con la que está saliendo tu esposo es nada más y nada menos que la esposa del gerente general de la compañía donde trabaja tu esposo, así que imagínate el escándalo que se formaría, sería desastroso tanto para el como para ti, hay que buscarle una solución amistosa a tu separación y para que asegures también la totalidad de los bienes.

-Oh, nunca me imaginé eso, es cierto es muy delicado el asunto, pero esa mujer es muy joven para ese señor, debe ser por eso que lo traiciono con mi marido.

-Eso mismo pienso yo, debió casarse con él por su dinero, para vivir como una reina, pero el dinero no es la felicidad.

-Es verdad Richard, tienes mucha razón, que podemos hacer entonces, dímelo tú y  lo haremos, confió en ti ciegamente mi amor.

Se abrazó a mi ofreciéndome sus dulces labios, su cuerpo se pegó al mío aun desnudos, sentí sus duros pecho, sus manos acariciaron mi espalda, creo que quería hacer el amor nuevamente pero ya mi pene había tenido mucho por hoy.

-Vamos quiero llevarte a tu casa es tarde y debes disimular ante tu esposo, no debe sospechar nada, si presintiera algo sería capaz de sacar el dinero que debe tener ahorrado y traspasar las propiedades para dejarte en la calle.

-Hare lo que tú digas mi amor, aunque quisiera quedarme contigo más tiempo y sentirte nuevamente dentro de mí.

La abrace fuertemente y le dije:

-Yo también quisiera mi amor, pero debemos ser muy cuidadosos, tu esposo no debe ser nada, si lo ponemos sobre aviso será peligroso para ti.

Ella asintió y se marchó despidiéndose muy cariñosamente.

Siempre había tenido la fantasía de estar con dos mujeres en la cama al mismo tiempo y esta era mi oportunidad de hacerlo, tenía que idear un plan para tenerlas a los dos al mismo tiempo.

Me levante temprano como siempre y fui a trotar. Durante todo el recorrido estuve pensando hasta que se me ocurrió una forma de hacerlo.

Llegando a casa me llego un mensaje al móvil, era de Margaret.

-“Buenos días mi amor, mi primer pensamiento es para ti, te amo mucho, me siento feliz cuando estoy contigo, quiero verte''

Estuve a punto de responderle pero decidí hacerlo más tarde, primero tenía que poner en práctica mi plan.

Me estaba vistiendo cuando sonó mi móvil nuevamente, pensé que era Margaret otra vez pero me equivoque, esta vez era Jacqueline la que me llamaba.

-"Buenos días Richard como estas, estoy deseosa de verte, estoy muy caliente, quiero que apagues mi fuego, ¿cuándo podemos vernos? mi esposo tiene junta fuera de la ciudad como siempre y voy a estar solita y desamparada".

-"Buenos días Jacqueline, creo que hará falta mucha agua para poder apagar ese fuego, le dije bromeando. Necesito hablar contigo urgentemente, hay algo con lo que no contábamos" le dije muy seriamente.

-"¿Que paso Richard, es muy malo"?

-"Es algo con lo que no contábamos y que tenemos que solucionarlo inmediatamente, te espero en el cafetín del parque que está cerca de mi oficina, en una hora".

-"Allí estaré, me tienes asustada".

Me estaba tomando un café cuando la vi acercarse, guuuuaooooo, que linda estaba, muy deportiva y muy sensual, la mayoría de los hombre volteaban a verla.

-Hola Richard

Me saludo con un beso en la mejilla.

-Quisiera darte un beso apasionado y morderte los labios pero hay que guardar las apariencia. Dijo de pícaramente.

-Es lo correcto, tenemos que tener mucho cuidado si queremos que nuestra relación se conserve en el tiempo.

-Eso es lo que quiero Richard, no quiero perderte, me siento muy bien contigo, eres muy buen amante.

Dijo esto acariciándome la mano disimuladamente.

-Quería verte en un lugar más privado para apagar tu fuego pero hay algo que tenemos que hacer urgentemente.

-Dime de que se trata, me tienes en suspenso.

-La esposa de tu Freddy, Margaret, está empeñada en demandar a su esposo por adulterio, tiene algunas fotos que no le pude quitar en las que aparecen ustedes dos y está a punto de consignarlas en un tribunal.

-No puede ser posible, tú tenías todas las fotos, me dijiste que estaban en tu poder.

-Pero hay un grupo de fotos que le entregue al principio, cuando estaba comenzando el caso, en verdad no me acordaba de ellas. Hoy me llamo para decirme lo que pensaba hacer y para que yo atestiguara en la corte.

-Pero eso es terrible, no puede ser Richard, pensé que ya había superado ese problema, ahora que voy hacer, esto va ser un escándalo.

-He hablado mucho con ella para hacerla desistir del escándalo que va a provocar, pero no lo he logrado del todo, creo que con tu ayuda si podríamos hacerlo.

-¿Dime entonces que tengo que hacer, que has pensado?

-Quiero que la convenzas que puedes hacer que Freddy  sea quien se  separe de ella y le deje como beneficio todos los bienes que poseen juntos más una pensión.

-No hay problemas puedo intentarlo, ¿pero crees que será suficiente con eso?

-Esa es la primera parte del plan,  luego quiero que la seduzca como lo hiciste conmigo.

-¿Pero qué dices? ¿Quieres que la seduzca a ella? ¿Pero este loco?

-Exactamente eso es lo que quiero. Dije muy seriamente.

-Pero es una mujer, yo no soy lesbiana y quizás ella tampoco.

-Ya lo sé pero si lo haces la comprometerías a ella también, yo podría filmar todo y así ya ella no podría ir a la corte porque tú también tendrías pruebas de su infidelidad.

-Me parece un plan muy maquiavélico, ¿no se te pudo ocurrir otro? No será que tú quieres revolcarte con tu clienta? ¿No será que después la quieres chantajear tú para acostarte con ella?

-¿Estas celosa?

-Claro que estoy celosa, no quiero perderte.

-No me perderás mientras tú así lo quieras, tú siempre tendrás la última palabra.

-¿Pero dime como es ella?

-Es una mujer muy bella para serte sincero, no tanto como tú, le mentí. Y tiene un cuerpo tan lindo como el tuyo.

-Pero si no quieres o dudas de mí, puedes pensar en otro plan, yo no tengo ningún problema pero hazlo rápido porque no creo que ella aguante mucho, está muy decidida, dije mintiéndole.

-Está bien Richard lo haremos como tú quieras, confió en ti, me pongo nuevamente en tus manos, espero que esta vez quede todo solucionado para no seguir en esta angustia.

-Yo hablare con ella, la citare en mi casa esta noche y allí mismo daremos pie a nuestro plan y ya verás que la pasaremos muy bien y solucionaremos todo, hasta pueden quedar siendo buenas amigas. Esta es mi dirección.

Nos despedimos y nos marchamos cada quien por su lado. Llegando a la oficina llame a Margaret.

-Hola mi amor ¿cómo estás?  Yo también te amo, disculpa que no me comunique antes contigo pero estuve en una reunión con Jacqueline para no dejar cabos sueltos.

-¿Y de que hablaron?

-Hablamos de tu separación con tu esposo.

-Ella quiere verte, quiere que la perdones y que no demandes a tu esposo porque sería un escándalo muy fuerte y todos saldrían perdiendo.

-Pero yo no quiero saber de ella. No me agradaría conocerla.

-Pero te conviene conocerla, ella puede lograr que sea tu esposo el que te pida la separación.

-¿Y cómo crees que él va hacer eso sin yo darle motivos?

-Ella lo puede convencer paraqué se separe de ti y te deje la mitad de todo más una pensión. Él está muy enamorado de ella y hará todo lo que ella le pida.

-En verdad no había pensado en eso, así sería perfecto, porque no habría escándalo y la separación seria de mutuo acuerdo y de forma inmediata.

-Eso es correcto.

-Eres un genio mi amor, por eso te amo tanto. Que tengo que hacer entonces.

-La cite esta noche en mi casa, tú también iras, tienes que tratarla muy bien y hacer las paces con ella, recuerda que en sus manos está tu futuro, ella puede ayudarte mucho más de lo que piensas.

-Está bien mi amor seré un corderito con ella, muy educada y cariñosa, no tendrás quejas de mí, te lo prometo.

-Otra cosa mi amor, por nada del mundo ella debe enterarse de nuestra relación, lo podría estropear todo, podría sospechar que tratamos de manipularla.

-Es cierto mi amor, es lo mejor, hay que ser prudente.

Ya está cayendo la tarde me voy a poner bella para verte esta noche en tu casa y así no te vayas a fijar mucho en ella. Te amo nos vemos esta noche, no te defraudare, hare lo que tenga que hacer para que todo salga como tú lo planeaste.

Inmediatamente llame a Jacqueline:

-"Ya cuadre el encuentro con mi clienta, no está muy contenta pero la convencí para que se vieran, es importante que no sepa que tú y yo tenemos algo, porque podría pensar que la estamos manipulando y no caer en la trampa que pensamos hacerle".

-"Ok Richard no hay problema, seguiré tu plan al pie de la letra, primero hablare con ella y luego la seduciré con mis encantos y luego hasta podemos hacer una orgia, ¿no me digas no te gustaría"? Dijo con picardía.

-"Bueno he de serte sincero que claro que  me gustaría a que hombre no le llamaría la atención tener sexo  con dos bellas mujeres al mismo tiempo".

-"Bueno lo tendrás entonces, espero que puedas con las dos, sabes que soy muy exigente en el sexo, quiere que me satisfagas al máximo y por favor graba todo, esa será mi arma contra ella".

-"No te preocupes, todo está listo, te espero en mi casa a las 7 pm".

Margare fue la primera en llegar, estaba muy bella y sensual, tenía puesto un vestido azul claro corto y con un generoso descote en sus senos. Le recordé que nos tratáramos sin tutearnos y que tratara de llevar las cosas a feliz término.

Sonó el timbre, era Jacqueline, también estaba muy bella, también se había puesto un vestido corto muy parecido al de Margaret pero de color negro.

Pase adelante le dije tratándola con mucho respeto como si no tuviera mucha confianza con ella.

-Sra. Jacqueline ella es la  Sra. Margaret.

Le dije para presentarlas.

-Es un placer Margaret.

-El placer es mío, respondió Margaret extendiéndole su mano.

Yo me dirigí al bar y le serví una copa de vino a cada una y un whisky para mí.

-Brindemos por el inicio de una buena y larga amistad.

Yo me aparte un poco de ellas para dejarlas hablar tranquilamente.

-Ante todo quiero disculparme contigo por haberme metido con tu marido, fue un error y estoy clara en eso, pero quiero que sepas que estoy arrepentida y que quiero ser tu amiga y ayudarte en lo que pueda para así poder recompensarte por lo que te hice sufrir. El solamente fue una aventura sexual en mi vida, no siento nada por él, solo fue sexo.

-Es cierto que en un momento sufrí pero ya me he recuperado y pienso disfrutar mi vida de soltera cuando me separe, dijo Margaret.

Jacqueline se acercó a ella, la tomo de las manos como si fuesen viejas amigas.

-Tranquila yo te ayudare a lograrlo, nos vamos a unir y a la final saldrás ganado. Mi esposo es un hombre mayor que no me atiende nunca, solo piensa en el dinero, yo soy como una bella joya para él, me hace falta mucho amor, por eso paso lo que paso, dijo Jacqueline acercándose aún más a Margaret.

-Pero después que me separe te puedes quedar con mi esposo, ya no me importa, voy a disfrutar la vida como tiene que ser, voy hacer cosas que nunca he hecho, voy a cumplir mis sueños  y fantasías.

Jacqueline comenzó a acariciar el cabello de Margaret y dijo:

-Noooooo amiga tu esposo no me interesa, solo fue un pasatiempo. Eres muy bella, puedes conseguir lo que quieras con ese bello cuerpo que tienes.

-Gracias, tú también eres muy bella, le respondió Margaret viéndola fijamente.

Las dos estaban muy cerca, Jacqueline le seguía acariciando el cabello y Margaret estaba como hipnotizada, ninguna apartaba la vista de los ojos de la otra. Yo no quería intervenir, ni me quería mover para no romper el encanto.

-Podemos salir juntas de vez en cuando, podemos quemar medio mundo, quisiera que fueras mi amiga, dijo Jacqueline apretando la mano de Margaret.

-En verdad me gustaría, tenía otra opinión de ti, pero veo que eres muy sincera, creo que podemos llevarnos muy bien.

-Que dices si para celebrar nuestra nueva amistad hacemos una travesura de amigas de confianza, dijo Jacqueline acariciando ahora la mejilla de Margaret.

-¿Y qué propones hacer? que travesura te traes en mente. Tienes una picadilla en la mirada.

-Qué te parece si nos divertimos esta noche con Richard, que tal si lo seducimos, dijo Jacqueline.

-¿A Richard? dijo ella extrañada.

-Si a Richard, porque te extrañas, es un hombre muy simpático y muy confiable y lo tenemos al alcance de la mano para satisfacer nuestras necesidades físicas, además siempre es bueno contar con alguien así, es un hombre muy inteligente.

-Noooo, yo no me atrevería dijo Margaret tajantemente, yo respeto mucho al  Sr. Richard.

-Pero no vamos a faltarle el respeto amiga, vamos a seducirlo y así gratificarlo por su buena labor, si no fuese por él no nos conociéramos y quizás fuésemos enemigas a muerte, gracias a el estamos aquí y deberíamos recompensarlo como a todo hombre le gusta, con sexo, ¿qué dices amiga?

-Hay no sé qué decirte Jacqueline, yo soy muy tímida y no sirvo para eso de seducir.

-Tranquila amiga, yo me encargo de eso, tu solamente me sigues en lo que te diga, ya verás cómo nos divertimos los tres a lo grande, esto nos unirá aún más, seremos como los tres mosqueteros, todas para uno y uno para todas.

Dijo esto último dándole a Margaret un rápido beso en los labios. Margaret se quedó paraliza y voltio a verme.

-Richard ya tenemos las copas vacías, porque no las llenas y colocas una música suave, ya Margaret y yo limamos las asperezas, ahora queremos relajarnos y divertirnos una rato.

-Ok. Inmediatamente cumplo sus órdenes, dije seriamente, llenado las copas y colocando una balada muy suave, atenué un poco la luz para que la sala quedara un poco oscura.

-Ven Margaret, vamos a bailar para Richard.

La tomo de la mano y prácticamente la arrastro al centro de la sala. Yo me senté en el mueble más amplio para estar cómodo y ver el espectáculo que se avecinaba.

-Bailemos muy sensual para él Margaret, abrázame como si fuésemos una pareja de hombre y mujer que estuviésemos bailando. Eso le excitara mucho.

Y era cierto, ya yo estaba a millón viendo ese bello espectáculo, dos bellísimas mujeres bailando para mí.

-Date cuenta Margaret, ya Richard está muy excitado, ya debe estar a millón. Vamos a acariciarnos muy suavemente para calentarlo aún más.

Jacqueline comenzó a frotar su cuerpo al de Margaret, sus manos recorrieron su espalda bajado hasta apoderase de sus bellas nalgas. Jaqueline lo estaba tomando muy enserio, creo que también le gustaban las mujeres. Continuaron bailando, Margaret también acariciaba a Jacqueline pero de una forma más recatada. Jacqueline giro a Margaret para que quedara frente a mí, ella coloco detrás de ella y comenzó a moverse detrás de ella, sus manos subieron su vestido hasta su cintura, una de sus manos bajo hasta su vagina y comenzó a frotarla mientras la otra mano subí a acariciar sus bellos senos. Margaret reaccionó zafándose de sus brazos bruscamente.

-Pero que haces Jacqueline, no soy lesbiana.

-Tranquila amiga, déjate llevar, yo tampoco soy lesbiana, pero me gusta lo que estamos haciendo, nunca lo había hecho y Richard lo está disfrutando mucho. No te pongas así. No estamos haciendo nada malo.

Margaret me veía como diciendo que no era ella quien estaba actuando así.

Jacqueline  volvió a tomarla nuevamente por la cintura y el giro nuevamente de frente a mí, comenzó a bailar detrás de ella rozando su cuerpo con el de ella. Sus manos acariciaban suavemente sus hombros y brazos. Recogió el cabello el Margaret a un lado y beso su cuello muy lentamente. Margaret no dejaba de verme como pidiendo auxilio. Yo le hice señas para que se dejara llevar por el momento,  que la complaciera. Margaret cerro sus bellos ojos y dejo caer su cabeza hacia atrás momento que aprovecho Jacqueline para chupar aún más su bello cuello de forma muy sensual. Sus manos bajaron poco a poco los tirantes del vestido de Margaret dejando sus hermosos senos al aire libre, los comenzó a acariciar desde atrás.

Ya la cara de Margaret estaba reflejando los síntomas de la excitación, ya no podía ocultarlo,  ya no aguantaba más. Me pare del mueble y fui a su encuentro, Margaret no dudo en ofrecerme sus labios, nos besamos suavemente mientras Jacqueline seguía metiéndole mano por todos lados. Jacqueline la despego de mis labios y comenzó a besarme ella pero de una forma más apasionada, así estuvimos por unos minutos, Margaret nos miraba sin saber qué hacer, yo la abrase a las dos contra mi pecho y guie sus cabezas para unir sus labios pero Margaret la esquivo, yo me la quede mirando fijamente y volví a tratar de unir sus bocas, Jacqueline unió sus labios a los de Margaret y comenzó a besarlos apasionadamente, Margaret en un principio puso un poco de resistencia pero luego se dejó llevar por el deseo, ahora las dos se besaban muy apasionadamente, aproveche para desnudarlas compreramente, me hice un poco hacia atrás para deleitarme con tan bello espectáculo. Las abrace y las lleve hasta mi habitación, me acosté en el medio de las dos, ellas comenzaron a besarme y a quitarme la ropa, Margaret se apoderó de mi pene, comenzó a chuparlo suavemente mientras Jacqueline me pesaba ardientemente, luego soltó mis labios y bajo hasta mi vientre y las dos comenzaron a jugar con mi pene, se lo turnaban y peleaban por él. Jacqueline se levantó y me beso brevemente y se arrodillo sobre mi cara, su labios vaginales quedaron sobre mi boca, comencé a chuparlos y meter mi lengua por su ardiente vagina, mis manos masajeaban sus nalgas, Margaret también se levantó y se arrodillo quedando sobre mi pene, lo introdujo en sus entrañas muy lentamente, las dos quedaron erguidas frente a frente y comenzaron a besarse nuevamente, estaban muy excitadas, yo me movía suavemente debajo de ella. Jacqueline también se movía sobre mi cara, introduje mis dedos en su bello culo y chupe con más fuerza su clítoris, mi lengua penetraba su vagina, sus jugos vaginales me bañaban toda la cara.

-Voy acabar Richard, no aguanto más, que rico,  asiiiiiiii, hayyyyyyyyyy que riiiiiiiiicoooooo..........su cuerpo comenzó a moverse  con más fuerza sobre mi pene como si me lo quisiera despegar de la base y a los pocos minutos comenzó sacudirse violentamente y su cuerpo comenzó a estremecerse señal que había llegado a su clímax sexual, Jacqueline también estaba a punto de acabar, arrecie el movimiento de mis dedos dentro de su ano y con mi boca hice lo mismo. Prácticamente le comía sus labios vaginales y su clítoris ella a su vez también comenzó acelerar sus movimientos.

-Haaaaaaaaaayyyyyyyyy, así, así, así, aaaaaaaasiiiiiiiiii.........., comenzó a estremecerse, los choros de flujo ahora eran más fuertes. Las dos cayeron a un lado de la cama abrazadas.

-Aun falto yo les dije, aun no me han hecho acabar.

Las dos se quedaron mirando y se sonrieron.

-Es cierto Richard, eres muy bien amante y aguantas mucho, que quieres que te hagamos, somos toda tuya, dijo Jacqueline.

-Ahora me toca a mí, les dije, quieres que le mames la vagina a Margaret hasta que la agás acabar, mientras yo me encargare de tu culito.

Jacqueline no se hizo rogar, se arrodillo en posición perrito, metiendo su cara entre las piernas de Margaret, mientras su bello culo quedaba al aire abierto para mí.

Le eché un poco de saliva a mi pene y lo dirigí así aquel bello culo, poco a poco se fue abriendo paso hasta que entro todo, a ella le gustaba mucho el sexo anal. Metí mis manos por debajo de ella y comencé a acariciar sus senos.

Ella chupaba desesperadamente la vagina de Margaret, lo hacía con mucha fuerza y desesperación, Margaret tenía que aguantarle la cabeza para evitar sus remetidas. Aquel culo estaba muy apretado y la sensación en mi pene era exquisita, mis movimientos arreciaron, mis dedos buscaron su vagina acariciando y masajeando sus labios y clítoris. Ella deslizo una de sus manos y comenzó a meterse los dedos en la vagina, mi pene chocaba contra ellos, comenzó a masturbase casi con su mano completa dentro de su vagina, mi pene estaba ahora mucho más apretado, ella estaba desesperada y muy excitada, Margaret la tenía sujeta por la cabellera y la apretaba contra su vagina moviéndola de un lado a otro, buscando el placer de la boca de Jacqueline, abecés pensé que la iba ahogar, esto visión me excitaba aún más y comencé el remate, ya no podía aguantar más, la cabeza me iba a explotar, la tome fuerte de las caderas y comencé a bombear con fuerza, ella también comenzó a mover fuertemente sus caderas, su mano entraba y salía de su vagina con fuerza, mi cuerpo comenzó a estremecerse, Jacqueline comenzó a gemir y Margaret se unió también, los tres gemíamos  y gritábamos de placer hasta que la ola de espasmos nos derrumbó a los tres en la cama. Yo quede en el centro y cada una a mi lado abrazada de mí. Mi fantasía se había hecho realidad. Nuestra relación se había fortalecido, ahora éramos un trio amoroso, tenemos toda una vida por delante para  disfrutar juntos porque por mi parte yo no pensaba soltar a estas hembras tan fácilmente y creo que ellas tampoco.

(9,69)

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